

Pabellón Sagrada FamiliaSábado 15/12/2007
17:00 horas
Goles: 2 Sergio de Fco, Rubén, Capi
Asistencias: Víctor, Rigui, Héctor, Sergio de Fco.
Jugaron: Aitor, Capi, Rigui, Héctor, Sergio de Fco., Víctor, Rubén
Partido trascendental y psicológicamente muy importante después de nuestra primera derrota de la temporada y que ponía fin a una racha magnífica sin perder. Consciencia de ello había y se afrontó el partido con mucha mentalización defensiva, cosa que se notó en el resultado final.
Sobre Nuevos Cuberos había informaciones dispares. Habían comenzado la temporada bien y encajando pocos goles, pero les habíamos visto y no nos inquietaban especialmente. También sabíamos que eran parte de los jugadores que tanto nos había costado ganar hacía dos años en exterior y que, sin ser un gran equipo, resultaban correosos y difíciles de batir. Al final fueron mejores de lo que pensábamos y peores de lo que nos podían hacer temer sus primeros minutos y su circulación de balón.
El partido comenzó de manera peligrosa porque nada más sacar, a los dieciocho segundos Aitor tuvo que hacer su primera gran intervención a un tiro lejano y en tres minutos más ya habían tirado desde lejos cuatro veces golpeando uno de sus disparos violentamente en un palo. Nuestra defensa no fallaba, pero ya nos habían asustado y para colmo dejándoles el balón por tratar de ser fieles a nuestro mejor juego, ellos la movían bien y lo hacían circular. El partido no se presentaba precisamente bien y nos costó entrar en él.
Nuestra mejor opción en la primera parte una jugada que salió bien siempre que se intentó y lo curioso es que era de una simplicidad absoluta. Víctor se colocaba en el vértice derecho de nuestro campo y Capi hacía pared con él y siempre se generaba un tiro a puerta de uno u otro. Víctor se encontró siempre al portero, pero Capi acertó en el minuto 6 para poner el 0-1 y eso nos fue asentando, sobretodo al comprobar que nuestra defensa podía con su ataque.
El 0-2 llegó en una jugada rápida al sacar Aitor tras un ataque fallido de ellos. Conseguí lanzarla a Rubén para que en su carrera de contraataque y con la única oposición del portero la colara por alto. Era la sentencia porque ellos habían caído ya en un quiero y no puedo y nuestra defensa era sólida.
Sólo pudo sacarnos del partido un pequeño lío que nosotros mismos montamos con los cambios. Primero que si Héctor cambiaba con los de arriba y luego que mejor con los de abajo, después que si hacemos los cambios antes de tiempo y alguien sale perjudicado....es lo de menos y no será agradable recordarlo, el caso es que esto desvió nuestra atención fuera del campo porque Víctor terminó marchándose del partido (se quedó viéndolo desde la puerta por si necesitábamos que volviera). Suerte hubo que acerté a colar el tercero en jugada personal tras pase de Rigui y eso los hundió en el momento en que podrían haberse metido en el partido.
Los últimos diez minutos de partido no tuvieron historia. Ellos no podían entrar en nuestra defensa y habían bajado los brazos y nosotros aún metimos otro cuando se la colé al portero por debajo tras pase de Héctor, que sí estuvo fino en los pases de las transiciones aunque no tanto en el disparo puesto que estrelló dos balones en los postes.
Lo mejor la victoria y el haber superado así la derrota de la semana anterior. Lo peor que en el campo se van descubriendo problemas latentes que pueden perjudicarnos. Aunque no hizo bien marchándose sí pienso que tiene razón Víctor cuando dice que no quiere que se le grite en el campo. Jugar con alegría y palabras de ánimo suele dar mejores resultados que el jugar costreñidos y con gritos constantes. Los cuervos que anunciaba Capi siguen sobrevolándonos pese al contundente resultado.