domingo, 6 de enero de 2008

IA Soft - Korea del Sur: 4 - 4

Pabellón Sagrada Familia
Martes 11/12/2007
20:00 horas
Goles: 2 Jorge, Vali, Juan
Asistencias: Víctor, Abel, Sergio
Jugaron: Andrés, Fernando, Javi, Abel, Juan, Sergio, Víctor, Vali, Jorge


Volvía el clásico contra IA Soft, el equipo de Miguel Polo, que marcó el año pasado el principio de nuestra derrota en liga al remontarnos en los últimos segundos un partido que teníamos controlado.

En esta ocasión y con el equipo aún haciéndose por la llegada de las nuevas incorporaciones la victoria parecía más complicada, pero ellos estaban abajo en la tabla y era necesario sacar los tres puntos para seguir con aspiraciones de estar arriba en un año complicado.

Resultaba raro pensar que IA Soft no fuera bien, pero enseguida se entendió porque estaban pocos, había caras nuevas y algunos de sus mejores jugadores no acudieron. Sí lo hizo el portero, que una vez más, paró bastante tiro a bocajarro impidiendo varias veces que no escapáramos en el marcador. No lo hicimos hasta los primeros minutos de la segunda parte, en los que nos pusimos 4-2.

La primera parte fue reñida. Nosotros llegábamos más fácilmente porque los teníamos encerrados pero ellos, en las contras, creaban mucho peligro sobretodo al comienzo, porque Andrés no llegó hasta mediada la primera parte y Aitor no había podido venir. No obstante nos adelantamos por dos veces con goles de Jorge y Vali y acabó la primera mitad 2-1 a nuestro favor.

Nada más empezar la segunda parte empataron, pero esa incidencia fue la clave para que reaccionáramos y en un magnífico acelerón nos poníamos con el 4-2 con goles de Juan y Jorge. El partido parecía sentenciado porque daba la sensación de que forzando los goles podían llegar con cierta facilidad. No fue así.

El resto del partido fue una radiografía de otros partidos de este año. La sensación de controlar la situación pero no definir y un calco del segundo partido del año pasado contra IA Soft. Mientras nosotros caíamos en un cierto relajo, ellos iban a más y así nos plantamos en los cuatro últimos minutos en los que todo fue un ver para creer. No sólo no nos entraron las clarísimas oportunidades que dispusimos, sino que nos colaron dos golitos desesperantes para quitarnos finalmente dos puntos que deberían haber sido nuestros. El primero llegó en una contra en la que no anduvimos rápidos con un tiro de lejos y el segundo en un doble penalti. Tenemos una maldición con las jugadas a balón parado porque nos entran todas.

Una pena. La sensación general es que nunca debimos haber perdido dos puntos, pero quien perdona lo termina pagando.